Brasil: el juicio farsa contra 4 campesinos pobres



 

El pasado 29 de junio se llevó a cabo en Vilhena, Rondonia, la audiencia de vinculación a proceso contra los cuatro campesinos que fueron detenidos de forma arbitraria durante las incursiones policiacas contra el Campamento Manoel Ribeiro.

 

Los jóvenes Ezequiel, Luis Carlos, Ricardo y Estefane forman parte de los cientos de familias que tomaron las tierras del latifundio para repartirlas entre campesinos pobres que buscan producir y dar una vida mejor a los suyos.

 

El gobierno reaccionario de Jair Bolsonaro y el alto mando militar que le sostiene, ha declarado -en medio de la guerra contra el pueblo- un estado de terror, persecución, cárcel y muerte contra la Liga de Campesinos Pobres, una organización democrática-revolucionaria que tiene como programa el fin del latifundio y el triunfo de la Revolución Agraria.

 

Bolsonaro, fiel sirviente del latifundio y la gran burguesía, odia al pueblo pobre y criminaliza su lucha; llama “terrorismo” a la protesta social que denuncia el golpe militar reaccionario en marcha y presenta como “demonios” a la clase obrera, el campesinado pobre y las masas populares que se han organizado para luchar y derrotar las políticas antipopulares del régimen.

 

La fiscalía y el poder judicial han mostrado nuevamente su entera subordinación a los poderes fácticos del viejo estado terrateniente-burocrático. La jueza Lilian Pegoro Bolharva ha resuelto mantener en prisión preventiva a los cuatro jóvenes campesinos dándoles el trato de rehenes del estado. Esto es enteramente comprensible: esta jueza es un títere del latifundio y la gran burguesía; ella no está ahí para hacer justicia, sino para imponer el derecho de los poderosos chupasangre.  

 

Es importante destacar que todos los derechos procesales de los imputados han sido violados sistemáticamente por la fiscalía y el poder judicial en una audiencia virtual, obstruyendo su derecho a la defensa, el debido proceso, la certeza jurídica y la presunción de inocencia. Con señalamientos contradictorios, testimonios falsos, partes policíacos manipulados y acusaciones delirantes como la presencia de banderas rojas de la LCP (tratando de probar la existencia de una dirección “terrorista”), el viejo estado pretende asegurar que los cuatro jóvenes son responsables de una falsa emboscada contra la policía militar.

 

Ezequiel, Luis Carlos, Ricardo y Estefane continuarán recluidos; la fiscalía señala a la compañera Estefane de ser la dirigente principal de la Liga de Campesinos Pobres en el Campamento Manoel Ribeiro. 


Durante todo el juicio farsa ha sido asediada por la fiscalía, buscando reventarla para que confiese un crimen que no ha cometido. La reacción ha le preguntado en un tono acusador “sino hay dirigencia, ¿cómo hacen las banderas?” Ella ha respondido en un tono contundente ¡Con tela, brochas y pinturas!

 

¡Libertad a los presos políticos de Brasil!

¡Alto a la criminalización de la lucha por la tierra!

¡Viva la Liga de Campesinos Pobres!

¡Abajo el gobierno militar y genocida de Bolsonaro!