viernes, 24 de enero de 2020

México: Oprobio en la frontera sur


Se quiera ver o no, el “nuevo gobierno” del viejo estado sigue acumulando agravios contra el pueblo.

A su política de continuidad y servilismo ante todos los dictámenes del imperialismo, especialmente yanqui, hoy la autodenominada “cuarta transformación” (indefendible desde cualquier ángulo) hace las veces del policía fronterizo de Donald Trump.

Las imágenes de la Caravana Migrante de este inicio de año han recorrido el mundo; el propio gobierno federal ha declarado que esta es la Caravana más grande [al menos 4 mil personas, incluidos niños, niñas y adultos mayores] desde que firmó hace siete meses el acuerdo migratorio con el gobierno de los Estados Unidos, bajo presión de Trump que exigió a México “endurecer su política migratoria” a cambio de no aumentar la carga arancelaria a la burguesía mexicana.

¿Qué dice este acuerdo que el imperialismo yanqui impuso a México?

1- Reforzar la frontera Sur

México tiene la obligación, según las palabras de Marcelo Ebrard, "de registrar y controlar las entradas en la frontera y desplegar a la Guardia Nacional por todo el territorio y en especial en la frontera sur".

2- Albergar inmigrantes

México tiene la obligación de ampliar el programa Protocolos de Protección a Migrantes (TPP, por sus siglas en inglés), para que Estados Unidos deporte a migrantes a territorio mexicano. Es decir: México tendrá una función carcelaria y de contención; todo migrante que entre a los EE.UU. por México, deberá ser encarcelado aquí mientras se resuelve su situación jurídica en cuanto al asilo solicitado en EE.UU.

3- Ofrecer empleos en México

Se crearían zonas francas que en palabras de AMLO son “cortinas de desarrollo”; una manera sutil de llamarle al muro invisible de Trump dentro del territorio mexicano. Estas cortinas migratorias en México tendrían un costo de 4.800 millones de dólares, mientras que en El Salvador, Guatemala y Honduras se implementaría lo mismo con una inversión de 2.500 millones de dólares, e implican la instalación de maquiladoras y agroindustrias, evidentemente de la gran burguesía y el imperialismo, en donde además de despojar a ejidos y comunidades de sus tierras y territorios (Tren Maya, Plan para el Desarrollo del Istmo-Corredor Multimodal Istmo) se explotará la fuerza de trabajo de los migrantes que “soliciten” su visa o asilo en nuestro país, además de que se ofrecerían becas y otras dádivas corporativas y contrainsurgentes que maneja el gobierno de la república para mantener neutralizada y desmovilizada a la población.

El acuerdo migratorio es indignante por supuesto. La cacareada “soberanía nacional”, absolutamente desmantelada pero pregonada por el “nuevo gobierno”, es idéntica a la de los gobiernos anteriores.

La “Guardia Nacional” -cuarto cuerpo de ejército reaccionario en la guerra contra el pueblo- actúa justamente en esos términos; reprimiendo comuneros y pueblos indígenas, reprimiendo estudiantes normalistas, actuando con omisión ante los grupos paramilitares y el sicariato que azotan las montañas del país, y justo como se puede apreciar en las imágenes de esta semana en Chiapas, reprimiendo a los trabajadores migrantes que provienen de otros países y quieren llegar a los Estados Unidos en busca del mal llamado “sueño americano”, que tampoco existe, pero eso no justifica que el gobierno mexicano impida el paso a los trabajadores migrantes bajo ningún argumento y menos aún actuando como un estado policiaco al servicio del imperialismo yanqui. 


¿Qué responde AMLO ante la represión contra los migrantes?

“Nuestros adversarios, los conservadores, quisieran que se reprimiera y tener la foto. Los que no decían nada antes y ahora están a la caza del gazapo. Tener la foto de un guardia nacional golpeando a un niño migrante. Pues no, no somos iguales”.

Su respuesta es en el mismo sentido de todas sus declaraciones, cualquier oposición contra su gobierno la califica de “derecha”. Pero a esto hay que oponer dos verdades irrebatibles:

Primero.- Es verdad que AMLO, como representante de la facción patriotera de la burguesía burocrática, tiene en contra una fuerte oposición de derecha representada en la burguesía compradora que promueve desesperada el golpe preventivo en marcha (y que cuenta con el aval de Washington el cual utiliza a ambas facciones en su plan reaccionario para mantener la condición semicolonial de México en favor de los EE.UU.)

Segundo.- AMLO no es de izquierda, nunca lo ha sido, jamás lo será; no representa los intereses históricos del proletariado y las masas populares, y precisamente por ello enfrenta también la oposición de la verdadera izquierda, la cual nunca ha dejado de expresar sus justas demandas en contra de las políticas antipopulares impuestas por el “nuevo gobierno” y dictadas por el imperialismo desde sus organismos internacionales (FMI, OMC, BM, etc.) No son pocas las organizaciones sindicales, populares, campesinas e incluso armadas (como el EZLN) que han manifestado con claridad su postura ante el “nuevo gobierno”, incluso desde antes de su asunción al poder y del proceso electoral.

AMLO asegura que se utiliza a la guardia nacional en la frontera sur “porque necesitamos que se respeten nuestras leyes sin violar derechos humanos y también con protección”.

¿Se refiere a las leyes que se armonizaron para justificar el acuerdo migratorio que impusieron los gringos en territorio nacional?

La reacción del imperialismo yanqui.

Agradecido por los nobles servicios del lacayuno gobierno mexicano en la contención, represión y detenciones a la Caravana Migratoria, el imperialismo yanqui lanza dos croquetas a este.

Mike Pompeo, Secretario de Estado de los EE.UU.  declara desde su gira en Alemania: “en la cuestión migratoria, el trabajo de su gobierno, y que se refleja en la base de datos, ha conseguido mostrar mejoras, por lo que reforzará acciones y sus alianzas con México y los países de la región”.

Por su parte, Chad Wolf, Secretario de Seguridad de los EE.UU. declara: “Elogio al gobierno de México por mantener su compromiso de aumentar la seguridad y la aplicación de la ley en su frontera sur…los esfuerzos de la Guardia Nacional de México y otros funcionarios han sido efectivos hasta ahora para mantener la integridad de su frontera, a pesar de los brotes de violencia y desorden de personas que intentan ingresar ilegalmente a México de camino hacia Estados Unidos”.

Después de estas declaraciones no hay más nada que agregar para entender la relación del “nuevo gobierno” con el imperialismo yanqui.

Es preciso que la clase obrera mexicana y las masas más amplias y profundas de México desarrollemos y alimentemos el internacionalismo proletario no solamente ante las luchas revolucionarias y de liberación nacional en otros países, sino también ante las condiciones de opresión, miseria, explotación y represión que el viejo estado terrateniente-burocrático aplica en contra de los trabajadores migrantes en este país. Estas condiciones son las mismas que se aplican por parte de este mismo viejo y podrido estado en contra nuestra.

Nuestra labor es denunciar y combatir estas políticas antipopulares que se aplican contra el pueblo y se quieren disfrazar de “izquierda”, que se quieren justificar en un discurso reformista pero que en realidad son continuidad de la misma política reaccionario del viejo estado.

Las palabras de Dionisio Inca Yupanqui, retomadas siglos más tarde por Federico Engels, tienen plena vigencia y relevancia en este contexto: "un pueblo que oprime a otro no puede ser libre", “el pueblo que oprime a otros pueblos, no puede ser libre”.



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