¡PROLETARIOS Y PUEBLOS OPRIMIDOS DEL MUNDO, UNÍOS!
El segundo pleno del Comité de Dirección Nacional (CDN) del Frente del Pueblo-Sol Rojo se ha reunido recientemente haciendo un amplio análisis de la situación internacional ante el redoblar de la crisis general del imperialismo y los preparativos hacia una nueva guerra mundial imperialista. En medio de este análisis, nuestro CDN ha prestado particular atención a la situación que se desenvuelve en Nuestra América ante la profundización de la crisis estructural del capitalismo burocrático y el ascenso del fascismo al poder bajo la égida yanqui imperialista.
DECLARACIÓN DE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS DE NUESTRA AMÉRICA
Compañeras, compañeros, camaradas:
Desde nuestra firme trinchera de lucha en el Anáhuac y guiados por la luz imperecedera de la ideología científica del proletariado, levantamos este grito de combate y solidaridad que no nace de la comodidad académica, sino del fragor de la lucha de clases en la que estamos inmersos. Históricamente, entre 1960 y el cierre del siglo XX, el imperialismo yanqui impuso el terror masivo en nuestro continente a través del Plan Cóndor con dictaduras militares y regímenes fascistas que perpetraron toda clase de masacres financiadas desde Washington para aplastar cualquier intento de revolución en Nuestra América.
Hoy, las garras del opresor pasan nuevamente a la ofensiva desde su llamado “Escudo de las Américas” recurriendo a la farsa electoral burguesa y al control mediático para imponer gobiernos lacayos y abiertamente fascistas, demostrando que el proceso electoral burgués no existe para el beneficio de las masas, sino que es una farsa total organizada por y para las clases dominantes.
Las elecciones burguesas en los países del tercer mundo constituyen una trampa, un callejón sin salida construido milimétricamente para que los pobres jamás accedan al poder. El sistema electoral está diseñado para legitimar a los Estados terratenientes-burocráticos que cumplen las órdenes del imperialismo yanqui en la región. Lo que hoy estamos viendo desde la Patagonia hasta Honduras es la clara expresión de ello con la descarada injerencia del imperialismo yanqui que aprovecha el desgaste histórico de la socialdemocracia y el oportunismo en la región para jugar la carta del fascismo.
El retorno de los regímenes fascistas en Nuestra América trae de vuelta el terror, la reacción en toda línea, la represión y el más rancio anticomunismo. Su objetivo es ahogar en sangre y fuego la rebelión de las masas e impedir el estallido revolucionario. En esa misma dirección el cínico cuento de su "lucha contra el narcotráfico" —un negocio multimillonario regido, armado y lavado por ellos mismos— sirve de excusa perfecta para militarizar nuestros territorios y perseguir las luchas populares. Eso es guerra contra el pueblo, y es guerra injusta y reaccionaria que solo puede ser aplastada con guerra popular, que es guerra justa y revolucionaria.
La situación actual de la región nos exige una solidaridad de clase, militante, combativa e internacionalista, levantando a tope las banderas del anti-fascismo y el anti-imperialismo en todo nuestro continente.
Ante esta situación, el Frente del Pueblo-Sol Rojo toma posición a favor de las luchas de los trabajadores y los pueblos de Nuestra América, ratificando nuestra entera solidaridad de clase con cada una de ellas, y denunciando el ataque de la reacción en los distintos países de la región.
En Chile, el entreguismo reformista terminó por pavimentar el retorno de la reacción fascista, concentrada hoy bajo el mandato de José Antonio Kast, un régimen de la ultraderecha que hoy avanza con reformas nefastas destinadas a implantar un control patronal más amplio sobre los puestos de trabajo y a privatizar por completo la educación pública, convirtiéndola en un aparato de adoctrinamiento pro-imperialista mientras el Estado sigue militarizando el Wallmapu, persiguiendo al pueblo mapuche y encarcelando a quienes defienden la tierra y se oponen al gran capital transnacional.
En el Perú, la farsa institucional ha llegado a su punto más podrido con la imposición mediante un descarado fraude electoral de Keiko Fujimori, consolidando el regreso de la dictadura mafiosa y dinástica, un régimen hambreador y criminal blindado por el parlamento burgués que asesina campesinos e indígenas con total impunidad para abrir de par en par las puertas a las mineras imperialistas a costa de la sangre obrera.
En Colombia, el ascenso fraudulento del ultraderechista Abelardo de la Espriella confirma una vez más que la vía electoral de los ricos está trampeada de raíz y sirve únicamente para perpetuar al paramilitarismo mafioso auspiciado por el Pentágono, que sigue masacrando a líderes sociales y rompiendo los tejidos populares para demostrar que la paz de los de arriba no es más que la continuación de la guerra contra el pueblo.
Mientras tanto, en Ecuador, el fascista Daniel Noboa ha convertido el país en un laboratorio de terror, privatizando los servicios básicos, sometiendo a las masas a la miseria y aliándose abiertamente con la bota militar yanqui que ha intervenido el país bajo el falso pretexto de una seguridad que ellos mismos destruyeron.
En Venezuela, la canalla Delcy Rodríguez ha cumplido su papel de traidora, colaborando con el imperialismo yanqui en el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, abriendo el país de par en par a los gringos, entregándoles el petróleo y las riquezas nacionales. Los sismos que sacudieron recientemente el país han exhibido que toda la subordinación del Estado venezolano ante Donald Trump no ha servido para nada.
Especial atención y alarma revolucionaria merece el caso de Bolivia, donde la implosión del reformismo populista le abrió paso a la reacción, encumbrando al gobierno derechista de Rodrigo Paz Pereira, que mediante la imposición de deudas millonarias ante los organismos financieros del imperialismo busca entregar los recursos estratégicos como el litio, un atropello ante el cual el pueblo boliviano ha respondido con lo que mejor sabe hacer: la movilización combativa y masiva, paralizando el país por más de cincuenta días en una histórica huelga armada a la que se unió la rebelión rural y minera enfrentando la traición de las cúpulas reformistas y el estado de excepción.
También la América Central es hoy un hervidero de explotación y despojo donde los pueblos sufren la opresión redoblada. En Panamá, la oligarquía mantiene al país encadenado como el principal enclave financiero y logístico del capital yanqui, reprimiendo con brutalidad las huelgas de los trabajadores y el clamor popular contra el saqueo de sus recursos naturales. En Honduras, el imperialismo sabotea e infiltra cada espacio para impedir la soberanía, mientras las trasnacionales imponen proyectos extractivistas que devastan comunidades y asesinan a quienes defienden los ríos. En Nicaragua, la desviación ideológica, la burocratización y el aburguesamiento de la camarilla gobernante han cancelado las históricas reivindicaciones de un pueblo que luchó valerosamente por una patria libre.
Miramos con profundo respeto y solidaridad combativa a Cuba, que resiste con dignidad histórica un bloqueo asfixiante e ilegal que el imperialismo recrudece con saña para tratar de doblar el brazo de un pueblo que se niega a volver a ser el burdel de Washington.
El imperialismo sólo ofrece muerte y destrucción para los pueblos y las naciones oprimidas. Por otra parte, el capitalismo burocrático es estéril e irracional y no tiene nada que ofrecer a las masas. Ante este panorama, la solidaridad de los pueblos no puede ser pasiva ni de lástima; debe ser una fuerza material organizada en defensa de la vida, de la tierra y del territorio frente al latifundio, el imperialismo y el capitalismo burocrático, que son las tres grandes montañas que oprimen a nuestros pueblos. Por ello enfatizamos que en medio de este escenario de fraudes e injerencismo norteamericano, la única táctica correcta ante la farsa electoral burguesa es el BOICOT activo y militante, involucrado a las grandes masas populares en acciones combativas y contundentes que no den tregua a los enemigos del pueblo. ¡Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno!
En Nuestra América las formaciones democráticas-revolucionarias tenemos la tarea urgente de organizar a las masas hondas y profundas del pueblo, construyendo nuestras organizaciones bajo tres características centrales: 1) Adheridos a la ideología científica del proletariado, 2) Ceñidos al centralismo democrático, y 3) Como auténticas organizaciones de masas. Esto significa organizar científicamente la pobreza, formando Nuevo Poder en la perspectiva de la revolución que Nuestra América reclama. Levantamos a tope las banderas rojas de la Liga Anti-imperialista Internacional (LAI) llamando a los pueblos en el continente a hacerlas suyas para el combate revolucionario.
De esta manera, aplicando la gran verdad de que el imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel, llamamos a la unidad inquebrantable de los explotados y oprimidos para barrer con las falsas democracias de la burguesía y conquistar nuestra verdadera y definitiva emancipación a través de la Revolución de Nueva Democracia, agraria y anti-imperialista, ininterrumpida hacia la Revolución Socialista.
¡Fuera las manos yanquis de Nuestra América y el Caribe!
¡Anti-imperialistas del mundo, uníos!
Frente del Pueblo-Sol Rojo
Comité de Dirección Nacional
Julio 2026
