AMLO, Slim y la mafia del poder


 

Aquí compartimos un articulo de los compañeros de Periódico Mural.

 

«Salinas es el jefe de este grupo. Son 16 multimillonarios. En su mayoría todo lo que tienen se lo deben a Salinas. Antes de Salinas no pintaban y ahora aparecen en la lista de la revista Forbes entre los hombres más ricos del mundo. (Son) 16 multimillonarios, 11 políticos corruptos del PRI y del PAN y tres tecnócratas”.

Andrés Manuel López Obrador

Entrevista CNN Expansión

Noviembre de 2011.

«Yo no engaño a nadie, tengo autoridad moral. El gobierno no estará al servicio de una minoría. Prevalecerá, les guste o no, el interés general. ¡Imagínense, el Estado supeditado a los mercados financieros! Desde ahora hay una frontera entre el poder político y el económico».

Andrés Manuel López Obrador

Conferencia de prensa

30 de octubre de 2018.

“Quiero hacer un reconocimiento, un homenaje al empresario más austero y más institucional de México que también es nuestro orgullo, Carlos Slim”.

Andrés Manuel López Obrador

Inauguración de Refinería “Olmeca, Dos Bocas, Tabasco.

1 de julio de 2022.

 

Para contradecir y exhibir a AMLO, nadie mejor que el propio AMLO. Sus citas nos permiten entender el grado de hipocresía y oportunismo del gobierno burócrata de la autoproclamada “cuarta transformación”. No es esta una sorpresa ni una “traición a sus propios ideales”, sino una revelación de su naturaleza como representante de la burguesía burocrática. Se ha caído su máscara.


La manera en que ha “evolucionado” la relación entre quien siendo candidato proclamaba “primero los pobres” con el hombre más rico de México, es simplemente vergonzosa. Antes del triunfo electoral del 2018, AMLO consideraba a Carlos Slim como parte de la mafia del poder, y tenía razón. Carlos Slim fue uno de los principales beneficiarios de la ola de privatizaciones emprendidas por Salinas de Gortari y ha amasado su fortuna al amparo del poder del viejo Estado, colocándolo actualmente en el “Top Ten” de los hombres más ricos del mundo con alrededor de 93 mil millones de dólares.

El gobierno tecnócrata de Salinas de Gortari desmanteló buena parte de la propiedad del Estado mexicano rematando distintas empresas, entre ellas Telmex, la cual adquirió Slim en el año 1990 a un costo que parecía absurdo en comparación con el capital que estaba adquiriendo. Antes de eso el Estado tenía el monopolio de las telecomunicaciones con una participación privada que, si bien iba en ascenso, estaba sujeta dentro de las operaciones de la paraestatal. Una oferta en sobre cerrado acabó con esto y desde entonces Telmex se privatizó al igual que otras empresas públicas que fueron liquidadas. Hoy Carlos Slim tiene distintas compañías en México y el mundo que le generan pingües ganancias. América Móvil, Grupo Financiero Inbursa, Sanborns, Grupo Carso, Telmex, Minera Frisco, Condumex, Carso Energy, Impulso del Desarrollo y Empleo de América Latina e incluso el 17% de las acciones del New York Times son algunos de sus businesses. También es propietario de grandes mansiones dentro y fuera del país.

Pero sería injusto decir que la gran fortuna de Carlos Slim fue construida por la acción aislada del salinato. En realidad, los gobiernos de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y del mismísimo Andrés Manuel López Obrador han hecho lo propio beneficiándole con privatizaciones, concensiones, prerrogativas, licencias, estímulos fiscales y otros mecanismos que evidencian la subordinación de los gobiernos en turno ante este y otros magnates.

Un informe reciente de Oxfam-México nos dice que durante la pandemia del Covid-19 la fortuna de este personaje creció hasta un 58%, colocándolo como el hombre más rico de México, América Latina y el Caribe. El informe no habla solamente de este personaje, sino de la gran burguesía y la oligarquía en su conjunto, a quienes Oxfam denomina “ricos y ultrarricos”.

“…si ampliamos la mirada a todas las personas que acumulan fortunas de más de un millón de dólares —a quienes denominamos “ricos”—, observamos que ese pequeño grupo está formado por poco menos de 294 mil personas, lo que equivale aproximadamente a la población de Pachuca. Las personas ricas en México, que representan a una de cada 500 en el país y que incluyen a los ultrarricos mexicanos, concentran casi 60 de cada 100 pesos de la riqueza privada en México”.

En palabras de Carlos Marx “el gobierno del Estado actual no es más que la junta que administra los negocios comunes de la clase burguesa”. Datos duros de este informe nos muestran que todo el dinero que amasa Carlos Slim equivale al ingreso de 63 millones de mexicanos, y mientras este oligarca de acuerdo con AMLO ha pasado de ser socio de la mafia del poder al “empresario más austero”, nueve millones de mexicanos no tienen ni un peso para comer y no saben si lo harán el día siguiente.

Pero no solamente la pandemia del coronavirus le ha venido bien a la oligarquía financiera y la gran burguesía. La propia “cuarta transformación” ha sido para estas un regalo caído del cielo. El modelo seguido por el gobierno federal está basado en un aparente desarrollo industrial y comercial que solamente es posible a través del despojo, la opresión y la súper explotación del pueblo de México.

Slim es un gran ejemplo de esto pues, de forma independiente o coaligada con grandes compañías estadounidenses, francesas y chinas, se ha beneficiado de contratos por invitación restringida o adjudicación directa para la construcción de obras estratégicas como la Refinería Dos Bocas y supercarreteras, además de la adquisición de empresas y activos en la industria petrolera, sin olvidar su participación en megaproyectos como algunos tramos del mal llamado “Tren Maya”, el Proyecto Integral Morelos y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, entre otros.

El “desarrollo” que propone la 4T, la frenética imposición de megaproyectos al servicio de los grandes capitales y la apurada modernización de las vías de comunicación tienen una lógica específica: la redinamización del capitalismo burocrático para seguir engordando más y más a las empresas monopolistas en la industria, el comercio y los servicios con un modelo que se basa en el despojo profundizando la subordinación nacional ante el imperialismo y reforzando los remaches del régimen de servidumbre que pesan sobre nuestro país.

No solo eso, el modelo seguido por la 4T y el papel de los magnates “mexicanos” como una especie de modernos hacendados que someten a extensos territorios, está siendo utilizado de forma programática por el imperialismo -principalmente yanqui- para afincar sus intereses estratégicos en toda Centroamérica construyendo una sola red multimodal de vías de comunicación para el transporte marítimo, ferroviario, carretero y aéreo de mercancías y tropas que garanticen el control certero de Nuestra América.

Pero la historia nos enseña que los reaccionarios causan caos y fracasan una y otra vez hasta su derrota definitiva, esta es una ley. Sus riquezas no hacen más que profundizar su crisis estructural; es la naturaleza del capitalismo burocrático.