viernes, 14 de junio de 2019

14 de Junio: ¡Ni perdón, ni olvido!


Han pasado trece años de aquella madrugada del 14 de Junio de 2006, donde el impresionante operativo policiaco del gobierno del Tirano Ulises Ruiz Ortiz en contra del plantón magisterial-popular en Oaxaca devino en fallido desalojo ante la pujante resistencia y autodefensa de los trabajadores de la educación y las capas más profundas del pueblo, que salieron en apoyo al magisterio democrático, haciendo morder el polvo a los esbirros del viejo estado.

La intensa lucha callejera que se desarrolló en el primer cuadro de la Ciudad enfrentó al aparato bélico de la policía antimotines que atacó el plantón con fuerzas de tierra y aire, lanzando granadas de gas lacrimógeno, bombas aturdidoras, disparos con armas de fuego y el propio incendio de nuestros campamentos.

¿Quién puede olvidar el helicóptero comercial utilizado por el Tirano y la Unidad Policiaca de Operaciones Especiales (UPOE) para atacar a los manifestantes?

¿Quién puede olvidar que fue el Hotel Márquez del Valle, propiedad de una de las familias más influyentes del viejo latifundio en Oaxaca, una de las sedes donde se atrincheró la UPOE para atacar de madrugada el plantón?

¿Quién olvidaría la irrupción de la UPOE al edificio histórico de la Sección XXII del SNTE-CNTE, la toma policiaca de Radio Plantón y la detención de decenas de compañeras y compañeros?

Lucha callejera no esperaba el viejo estado, esperaba la desbandada del movimiento.

Los propios reformistas y social pacifistas apostaban por “resistencia civil pacífica” y debieron topar con más de dos décadas de experiencia de combate magisterial, y con muchas más décadas de rabia y ganas de luchar acumulados entre la población.

Calle por calle, manzana por manzana, la lucha de resistencia activa, lucha de autodefensa y violencia revolucionaria de las masas tuvo que afrontar el viejo estado hasta verse derrotado, encontrando a sus mandos operativos retenidos por el movimiento, a sus perros desarmados y reducidos, a sus unidades terrestres incendiadas e inmovilizadas, a sus tropas desmoralizadas tras una derrota de la que solos no se repondrían, sino hasta noviembre de ese mismo año que el fascista Vicente Fox envió tropas castrenses y de Policía Federal Preventiva a sitiar Oaxaca para acabar con la rebelión de las masas.

¿Qué gestó el 14 de Junio?

Unidad en la acción, lucha combativa en las calles, perspectiva clasista para formar un ensayo de nuevo poder.

Apenas unos días después, la constitución de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y el nombramiento de su Dirección Colectiva Provisional servirían para recorrer pueblos, comunidades y regiones enteras del estado, que el mismo 14 de Junio se alzaron también en rebelión en varios de los bastiones mismos del viejo latifundio, como San Blas Atempa y Zaachila, para formar Ayuntamientos Populares Autónomos, erigiendo nuevos baluartes del movimiento popular más allá de la Ciudad.

Ejemplo de unidad y resistencia fue la APPO. Aquella cuya esencia se encontraba en las calles, en las barricadas, en los palacios municipales tomados por todo el estado, en los bloqueos carreteros, en las tomas de radiodifusoras comerciales y la televisión del estado, en la huelga magisterial y la huelga universitaria, en los campamentos de sindicalistas solidarios que con sus estructuras y sin ellas se volcaron a las calles. Entonces fue cierta la consigna ¡hombro con hombro, codo con codo, la APPO, la APPO, la APPO somos todos!

Bazukeras y bazukeros, jóvenes embozados, combatientes populares le dieron vida y sentido.

Condiciones objetivas y subjetivas se concatenaron. Dialéctica vivencial, didáctica, pedagógica, temática, práctica, capacitadora, facilitadora, gestante. ¡Seis grandes meses de rebelión popular!

Muchas fueron las resistencias, muchas las rabias y dolores acumulados que se unificaron en torno al programa del Gobierno Popular que la APPO planteó, y que reformistas y revisionistas de todo pelaje canjearon a cambio de “interlocución y salidas políticas concertadas”.

¡La rebelión se justifica! Gritaban en las calles estudiantes, obreros, campesinos, mujeres y gente del pueblo.

¡La rebelión se justifica! Gritaban las paredes y las barricadas erigidas desde ese entonces en las bocacalles, al principio en el primer cuadro y luego por toda la Ciudad.

¡La rebelión se justifica! Gritaban los camaradas caídos, apresados y torturados.

Reformistas y revisionistas negociaban con Abascal la desmovilización, la no formación del Gobierno Popular, la no emisión de ningún Bando de Gobierno Popular. Y su propio amo les golpeo también a ellos, les manoteó el rostro, les mostró que el amo no respeta al peón ni a quién pretende ir de caporal.

Han pasado trece años, y a ellos se ha sumado la experiencia de esos combates, su legado positivo, las masas movilizadas aprenden más de lucha de clases en seis meses de intensa actividad que en seis años, o que en seis décadas. Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario, y sin movimiento revolucionario no hay teoría revolucionaria.

También las masas han aprendido las lecciones negativas de aquellas gloriosas jornadas. No se puede formar alianza con reformistas, revisionistas y oportunistas de toda cepa. La unidad solo es tal en base a principios, no en base a retórica.

El fuego ha puesto a prueba la teoría y la práctica de las diversas corrientes.

Lo negociadores de todo pelaje aprendieron a negociar mejor, a expensas de la sangre de los caídos y la prisión de los torturados. Lo volvieron a hacer justamente hace cuatro años, también justamente hace tres años.

Los revolucionarios han prendido a mirar con desprecio al enemigo, a actuar en consecuencia a su programa y a llamar por su nombre a la lucha que se emprende desde el proletariado y las masas populares.

¡Revolución es que se necesita!

¡Revolución Agraria y Antiimperialista!

¡Revolución de Nueva Democracia!

¡Revolución Socialista!

¡La rebelión se justifica! Gritamos aún quienes vimos, vivimos y luchamos el 2006, quienes no hemos dejado de luchar ahí donde se nos ha colocado, ahí donde surge la nueva trinchera, ahí donde las masas populares toman su destino en sus propias manos.

¡14 de Junio, nada es imposible para quien se atreve a escalar las alturas!
Junio 14 de 2019


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