LOS DÍAS DE OCTUBRE. APUNTES NECESARIOS PARA ENTENDER LA CARAVANA MIGRANTE.


INTRODUCCIÓN AL PROBLEMA MIGRATORIO.

¿Cómo entender el problema migratorio que se ha desbordado durante las últimas semanas en México? ¿Acaso el ángulo el imperialismo norteamericano (que estigmatiza, criminaliza, discrimina, persigue, reprime y extermina a los migrantes latinoamericanos) cabe en la cotidianidad del México profundo? ¿Puede llegar a imponernos esa lógica el capitalismo burocrático en medio de su crisis?

El problema migratorio para la clase obrera, el campesinado pobre y las capas más profundas de la población en México, no puede ser visto lógicamente desde la perspectiva de la gran burguesía ni de nuestros “vecinos” del norte (el imperialismo yanqui); puesto que este país se encuentra asentado sobre profundas bases migratorias, multiculturales, multinacionales, pluriétnicas, etc. derivadas de procesos migratorios internos, algunos de ellos motivados por la búsqueda de mejores condiciones de vida y trabajo (como en el caso de la migración a las grandes ciudades del país) e incluso a raíz de desplazamientos internos, como desplazamientos forzados, generados por el despojo de tierras, territorios, recursos naturales y culturas que hacen de manera simbiótica el latifundio y el imperialismo a propósito de los grandes megaproyectos que vienen imponiendo a bayoneta calada en diversas geografías de México.

Por ello pensamos que es necesario dar una repasada breve al problema migratorio, máxime ahora que todo mundo tiene una opinión al respecto, y donde desafortunadamente estas opiniones (incluso viniendo de aquellos que se autoproclaman demócratas) son todas reaccionarias, discriminatorias, catastrofistas, acientíficas y divisionistas al seno del pueblo, porque pretenden dar carta de ciudadanía al discurso de legalidad e ilegalidad humana, legalidad o ilegalidad de los trabajadores, legalidad o ilegalidad del tránsito por territorio nacional.

MARX SOBRE LA EMIGRACIÓN E INMIGRACIÓN EN EL CAPITAL *[1]

“En realidad, desde una posición científica e histórica, el capitalismo surgió precisamente de la emigración de la fuerza de trabajo disponible para la acumulación de capital, algo que los xenófobos fácilmente olvidan. Desde que existe el capitalismo, la emigración no ha parado nunca de fluir. La emigración siempre ha sido y es una constante del capitalismo, la forma más brutal de la movilidad de la fuerza de trabajo asalariada.

Marx en El Capital nos habla de la acumulación originaria del capital, además del expolio y la colonización de continentes enteros, y coloca a las migraciones como base de la expansión del trabajo asalariado. En el campo la decadencia del modo de producción feudal y la introducción de las manufacturas aceleró el desplazamiento y emigración de los trabajadores hacia los nuevos centros industriales. Para Marx la fuente más importante de la afluencia de fuerza de trabajo en Europa es la proletarización constante de las capas medias rurales y urbanas, la decadencia de la economía campesina y la industria artesanal, como proceso de eliminación de formas de producción precapitalistas. La introducción del maquinismo aceleró aún más la supresión del feudalismo, las nuevas industrias se llenaban de antiguos campesinos desposeídos de sus medios de producción. La aparición de nuevas ramas de la industria amplió ese movimiento de nuevas fuerzas de trabajo, del campo a la ciudad.

Marx estudia el surgimiento histórico de la fuerza de trabajo proletaria en un doble proceso, su “liberación” de las estructuras precapitalistas y la supeditación al capital. Esa “libertad” se transforma en su contrario en cuanto entra en el mercado de trabajo, allí se encuentra el lugar de la coacción, de las relaciones de fuerza. Así la “libertad” adquirida por la fuerza de trabajo obrera es el comienzo de una nueva explotación y coacciones del sistema industrial capitalista.

La acumulación originaria de capital basada en la separación de los productores de sus medios de producción para disponer de trabajadores libres del régimen de servidumbre y del gremialismo, libres a los que explotar bajo el trabajo asalariado, se realizó mediante métodos terroristas, con el cercamiento de tierras baldías y la sustracción violenta de las tierras comunales de los campesinos para destinarla a la producción agraria capitalista, y tierras convertidas en praderas para el pastoreo y la caza. Fue esa acumulación originaria de capital la que causó la destrucción masiva de poblados y viviendas campesinas, donde millones de campesinos arrendatarios fueron arrancados violentamente de sus tierras, sustraídos de sus medios de vida, obligados a vender su fuerza de trabajo bajo leyes de hierro que prohibían y perseguían el vagabundaje y la mendicidad.

Todo ello fue descrito con todo detalle por Marx en “El Capital” como un “proceso de expropiación violenta de las masas populares”, y como una “serie de robos, ultrajes y opresión que acompaña a la expropiación violenta del pueblo” .Expropiación realizada por medios terroristas sobre la población rural. Estos fueron los métodos “liberadores” para acrecentar el número de proletarios procedentes del campo, que en éste tránsito de 4 siglos de acumulación originaria, pasando por la primera revolución industrial en Europa (siglos XVIII y XIX) hasta el predominio de la gran industria deambularon con la muerte a cuestas y el hambre masiva, con una legislación que prohibía y perseguía las asociaciones obreras, donde la huelga era un delito penal y se limitaba los salarios al mínimo.

Marx señalaba en El Capital la imposibilidad de aumentar extensiva e intensivamente la explotación de los obreros que ya trabajan, siendo forzoso la incorporación de fuerzas de trabajo adicionales. Aquí el propio mecanismo de la producción capitalista lo resuelve, la propia reproducción de la clase obrera es la fuente del aumento de la fuerza de trabajo necesaria a disposición del capital. Pero también mostró por otra parte, la imposibilidad de que la clase obrera adapte su reproducción a las necesidades cambiantes del capital, y de ahí la existencia del ejército industrial de reserva o superpoblación relativa (a las necesidades de la acumulación de capital) de obreros despedidos por el maquinismo o por el desarrollo del capitalismo en el campo.

Para Marx la superpoblación relativa va más allá de la acumulación primitiva de capital y abarca todas las fases del capitalismo, por tanto esa fuerza de trabajo adicional surge no sólo de la propia reproducción de la fuerza de trabajo, su multiplicación natural, sino también de la expropiación de los trabajadores de sus medios de producción y de la inmigración que por ello provoca.


PARA MARX LAS MIGRACIONES SON UN FENÓMENO PERMANENTE EN EL SURGIMIENTO Y DESARROLLO DEL CAPITALISMO.

Marx señaló que el maquinismo que desplaza a la manufactura permite a la acumulación de capital utilizar fuerza de trabajo poco calificada, donde el régimen industrial capitalista moviliza fuerzas de trabajo con escaso valor de cambio. A su vez rechaza a los obreros especializados que la máquina vuelve superfluos, los cuales se convierten en parte de lo que Marx llamaría superpoblación relativa, ejército industrial de reserva. Maquinismo y ejército de reserva, provocan la emigración de parte de ese contingente de fuerza de trabajo nacional sobrante. Por ello Marx señala que la constante “eliminación” de obreros en los países de gran industria fomentó la emigración y la colonización de países extranjeros (6). En este caso esa emigración hacia Norteamérica, Australia, etc., señalada por Marx, es efecto del maquinismo y del acceso al trabajo asalariado de fábrica de fracciones del proletariado hasta entonces inaccesibles para el capital: niños, mujeres, artesanos y campesinos expropiados. (Ibídem).”

BALANCE CONTRIBUTIVO DE MUJERES INMIGRANTES EN LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA.

El imperialismo yanqui ha desatado una campaña de terror y estigmatización contra todo migrante en territorio estadounidense. Fuera de sus fronteras, el lenguaje agresivo y archi-reaccionario de Donald Trump también cala en el ánimo de las amplias masas populares que año con año, mes con mes y día con día son expulsadas de sus países de origen y cuya única alternativa de sobrevivencia es la migración forzada hacia la bestia yanqui imperialista, pensando que un mejor futuro les espera.

Los EE.UU. han apilado gran poder a base del sometimiento de pueblos y naciones enteras en todo el mundo, cumpliendo al pie de la letra cada una de las características esenciales del imperialismo, descritas magistralmente por Lenin.

Pero también al interior de sus fauces, la bestia yanqui imperialista explota, oprime y desuella a estos mismos pueblos y naciones oprimidas que migran hacia los EE.UU. convirtiendo al migrante “ilegal”, al trabajador “indocumentado” en una mercancía cuyo valor de uso es también fuente de valor. Es decir: el imperialismo yanqui se sostiene en buena medida explotando el trabajo de los migrantes “indocumentados”. Lo sabe el imperialismo al ocultar la precarización del empleo mismo, la disparidad de salarios y el menoscabo de derechos sociales, como la salud, educación, alimentación, entre otros. Es aleccionadora la situación del proletariado femenino en este país cuyos datos duros deben estudiarse. De acuerdo a datos oficiales del USCB (Buro del censo de Norteamérica) tenemos:
Los 11.8 millones de inmigrantes que trabajan en Estados Unidos representan más del 7% del total de la mano de obra en ese país.
–La tasa de participación en la fuerza de trabajo de las mujeres inmigrantes es de 55.6%, casi igual a la de las mujeres nativas: 58.6 por ciento.
–Un poco más de la mitad [50.8%] de las trabajadoras inmigrantes son de América Latina, y casi un tercio [31.3%] son de Asia.
–Entre todas las trabajadoras inmigrantes, las de África tienen la mayor tasa de participación en la fuerza de trabajo [65.6%].
  [2.8 millones, o 23.8%], Filipinas [752 mil 648, o 6.4%] y China [570 mil 378, o 4.8%].
–Más de un tercio [33.6%] de las trabajadoras inmigrantes tiene una licenciatura o más, el 23.7% tiene una educación secundaria incompleta y un 42.8%tiene un diploma de escuela secundaria o menos.
–Dos quintas partes de las trabajadoras inmigrantes [42.2%] ocupan empleos de bajos salarios donde ganan 20 mil dólares al año o menos, mientras que el 15.2% gana más de 60 mil dólares al año.
Las trabajadoras inmigrantes son empleadas domésticas [882 mil 663], enfermeras, psiquiátricas y auxiliares de salud en el hogar [501 mil 740], cajeras [480 mil 391], enfermeras registradas [454 mil 057] y conserjes y limpiadores de edificios [364 mil 494].
Las mujeres inmigrantes representan más de la mitad [51.5%] de todos los trabajadores de la clasificación de productos agrícolas, el 47.1% de los trabajadores del ramo de apariencia personal, el 42% de las empleadas domésticas, el 39.5 por ciento de trabajadores en prensas textiles y el 39.5% de los operadores de máquinas de coser.
Entre las mujeres inmigrantes de salarios bajos, un 40% carece de un diploma de escuela secundaria, mientras que otro 34.5% tiene un diploma, pero no más educación. Sin embargo, estas mujeres hace trabajos esenciales como la limpieza de viviendas y amas de casa; cajeras; auxiliares de cuidado personal; cocineras; auxiliares de enfermería, psiquiátricas y de salud en el hogar; porteras, y trabajadores del cuidado de niños. Estos son los trabajos de los que un sinnúmero de personas dependen para hacer su propio trabajo y vivir su vida cotidiana. Sin embargo, debido a que estos trabajos tienden a ser mal pagados, a menudo son devaluados.

El stock en la fuerza de trabajo, recetan los economistas liberales norteamericanos, debe guardar “un equilibrio” castigar salarios para tener una masa de reserva con bajos ingresos y poco calificada, para sostener la economía capitalista que naufraga en aguas negras de crisis permanentes, la hegemonía del imperio Norteamericano se sostiene a sangre y fuego para la cual requiere soldados y obreros que hagan funcionar su herrumbrada maquinaria de guerra.

EL IMPERIO Y LA OLIGARQUIA BUSCAN CULPABLES DE LA CRISIS.

Hábilmente el capitalismo en esta que es su fase superior y última, el imperialismo, sabe que su política expoliadora provoca convulsiones en su mismo territorio y sus semicolonias, busca exacerbar sentimientos de odio, ignorancia e irracionalidad, alienta el pandillerismo y la delincuencia como método de control poblacional, fomenta el ataque a las minorías y dosifica su apoyo económico a cambio de  que la colonia ceda más recursos naturales y materias primas, imponer ventajosamente políticas anti-drogas y migratorias,  se sirve de los mass media y de una incontable red  de empresas que siembran estos estratagemas del “fake news” con el sharing, rt o compartir de forma viral. Claro, en poblaciones alejadas de los suburbios esto llega muy lento y va más enfocado a las ciudades, donde hay un fenómeno que se puede observar en todo el mundo y es digno de otro análisis, en otro artículo posterior, el advenimiento de un neofascismo, autócrata, caudillista, basado en prejuicios y chovinismos nacionales, solo para provocar el odio, la xenofobia, el miedo.

Estamos ante otra crisis del capitalismo, y en México hablamos de la crisis del capitalismo burocrático, que no cabe más en su propio pellejo y las confrontaciones intestinas de las facciones burguesas se dirimen cada vez más en todo terreno, yendo desde escenarios electorales, concesiones o licitaciones de megaproyectos, consultas, políticas migratorias, política de seguridad interior, etc. todo en la perspectiva de un choque y pugna inevitable entre sí, mientras paralelamente se recrudece la guerra contra el pueblo.

En ese contexto, el viejo estado terrateniente-burocrático busca una forma sencilla de desviar la atención a cada nuevo problema social; y en el tema migratorio es señalando con el dedo flamígero y judeocristiano a “los malos inmigrantes”, que violentan las fronteras nacionales, que lastiman “a los encargados de la seguridad nacional” que cabe decir, fumigan con gases lacrimógenos e insecticida a campamentos repletos de mujeres y niños de Centroamérica en las calles de Chiapas.

Se construye un maniqueísmo vergonzante, donde cae cierto sector de la población, “nos vienen a quitar los empleos, la dignidad y las mujeres”, la burguesía criolla se frota las manos, la división le viene bien para seguir administrando las crisis, aumentar las tasas de interés, bajar más los salarios y continuar las recetas de sus amos en el consenso de Washington, privatizar servicios públicos y saquear recursos naturales para obtener materias primas.

En este mes de octubre miles de hispanoparlantes de Centroamérica han ingresado ya a territorio mexicano en busca de simplemente salvar sus vidas ante la ola de violencia y miseria que se vive en Centroamérica. Especialmente en Honduras, donde gobierna un narco dictador, Juan Orlando Hernández, fiel sirviente del gobierno norteamericano de Donald Trump, disfrazado de demócrata, con su notoria demagogia quien acusa a opositores de promover dicho éxodo, cuando su política criminal y las recetas de semicolonia que aplica fielmente sin reservas contra la clase obrera y el pueblo hondureño expulsan año con año a miles de trabajadores migrantes que tienen un destino incierto en esta travesía.

Honduras es sin duda una de las economías más míseras después de Haití, el número del ejército de reserva es tan enorme que, debajo de la mesa, el mismo viejo estado hondureño promovió la caravana para iniciar  el chantaje de nuevos préstamos que contengan la  migración, no se puede explicar con semejantes políticas represivas de ese país como es que avanzaron tantos kilómetros sin que actuaran sus cuerpos represivos, con su habitual proceder; pero sus cálculos políticos les salieron mal, ya que fueron rebasados los acontecimientos, miles dejaron su hogar y su tierra ante un futuro incierto de dar un mendrugo de pan para sus hijos y familias hacia una  distopía de caminar hacia los grandes muros de un  imperio opresor.

En México los medios tradicionales han desarrollado una campaña mediática por consigna de la burguesía compradora y los latifundistas para linchar a los integrantes de la caravana, desde distintos matices, desde el sensacionalismo, el sentimentalismo, la vulgarización y criminalización de grupos de inmigrantes vinculándolos con la delincuencia organizada nativa de esos países, para ganar una base de influencia conservadora, proclive a sostener al viejo estado. Justo como apenas lo sostuvo Navarrete, el perro fiel del imperialismo Yanqui al frente de la Secretaría de Gobernación.

Otra parte de la burguesía, la burocrática y su sector patriotero que asumirá el poder ejecutivo el 1° de Diciembre, aseguran que en su mandato habrá una política migratoria de puertas abiertas hacia todos los Centroamericanos que necesiten cruzar hacia los EE.UU. ofertando incluso fuentes de empleo transitorias en complejos o proyectos no del todo claros, pero que es de entenderse, se trata de los grandes megaproyectos del imperialismo, llámese yanqui o europeo, como en una especie de granjas de mano de obra Centroamericana que será explotada mediante decreto y permiso de trabajo de forma “humanitaria”. 

Esto genera la discusión por el clima de ignorancia y xenofobia, acalorados debates en pro u en contra, pero  sin argumentos de peso, los contrariados adversos a la caravana no ven más allá de sus narices, el problema es más grande que su esfera personal, es la misma convulsa del capitalismo, armarse de seudociencia como la malthusiana, conspiraciones o saborear el deglutido insípido de las fake news, no hacen más que hacerle gordo al gordo al imperialismo y fomentar la división al interior de la clase obrera internacional y los pueblos.

Pese a este escenario, miles de connacionales y pueblo en general han salido a la calle a demostrar la solidaridad que es la ternura de los pueblos, para dar ropa, alimentos u mochilas en un éxodo que ya aumentó en nuestro país.

De forma paralela, en horas recientes el gobierno de Enrique Peña Nieto ha mandado a reforzar el contingente de policías federales y gendarmes, que “resguardar el éxodo” en la región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, zona clave para el imperialismo norteamericano y sus trasnacionales, la cual proyectan hacer un muro virtual en el sur de México, que absorba a un ejército de reserva, con bajos salarios y escasa preparación académica de origen inmigrante o nacional, pero regenteado por los grupos del imperialismo que se han concesionado el Istmo a expensas de todas las facciones de la burguesía criolla.

En el aeropuerto de CD Ixtepec, Oaxaca, se han apostado batallones de la policía militar, la gendarmería, de la policía federal, la policía naval y la policía estatal, para organizar el operativo “esta es tu casa”, programa populista que regula su estancia legal en el país. En asamblea masiva de los migrantes, estos rechazaron la propuesta y hubo conatos de bronca, sin llegar a ningún percance en San Pedro Tapanatepec, donde partirán a Santiago Niltepec y de ahí a CD Ixtepec. Los jenízaros federales y estales se apostaron en el retén migratorio con autobuses, camionetas y otros vehículos en la carretera panamericana que conecta a Chiapas con Oaxaca, en espera de instrucciones del gobierno federal.

Mientras en la frontera de Guatemala, un nuevo contingente de 2500 migrantes irrumpen en la garita de ese país, con la frontera de México, donde fueron gaseados por la policía y ejército guatemaltecos, mujeres y niños, lo que provoco la rabia para dar un portazo, intensos combates se siguen desarrollando mientras otras familias arriesgan su vida nadando en el rio Suchiate.

Por nuestra parte debemos sostener de manera muy clara: la clase obrera es internacional, no tiene patria ni más nada que su fuerza de trabajo; de ella depende y ha dependidito el desarrollo de todas las sociedades. En los países oprimidos como los de América Latina, incluido México y Centroamérica, la contradicción principal no es entre los pueblos migrantes o inmigrantes, sino entre pueblos oprimidos e imperialismo.

Cada uno de los ciudadanos de Centroamérica que viene huyendo de sus respectivos países en esta Caravana Migrante es víctima del capitalismo burocrático, la semifeudalidad y la semicolonialidad en que vivimos sometidos millones de trabajadores del campo y la ciudad en América Latina.

La posición del movimiento democrático y revolucionario hacia las y los hermanos migrantes debe ser de solidaridad e internacionalismo proletario en la acción clasista, no únicamente en cuanto a brindar atención a su alimentación, salud y seguridad por unas horas, sino en cuanto a exigir y movilizarnos junto a ellas y ellos para que en México se detenga la política xenofóbica dictada por Donald Trump y el imperialismo yanqui que tiene al esbirro gobierno mexicano bailando al son que le tocan los gringos, y a cada una de las facciones de la burguesía criolla, desdentándose entre sí para complacer a sus amos o mejorar sus posiciones al interior de sus negociaciones internas.

Los derechos de los pueblos migrantes no deben ser objeto de negociaciones ni por parte de la burguesía nacional ni por parte del oportunismo, deben ser defendidos en las calles como derechos del pueblo y en esa tesitura deben ser promovidos y acompañados por quienes nos proponemos la transformación revolucionaria de la sociedad y la liberación nacional respecto al imperialismo de todo pelaje.

¡Proletarios y pueblos oprimidos de todos los países, uníos!
¡Con el Sol Rojo, el pueblo vencerá!
¡Que los trabajadores gobiernen la patria!
CORRIENTE DEL PUEBLO SOL ROJO

[1] Capitalismo y migraciones. Miguel A. Montes.