miércoles, 6 de junio de 2018

¡Viva el Paro Nacional Magisterial de la CNTE!



“Debemos extirpar de nuestras filas toda idea que sea expresión de flaqueza e impotencia.
Es erróneo todo punto de vista que sobreestime la fuerza del enemigo y subestime la del pueblo”.
-Presidente Mao Tse Tung-
La situación actual y nuestras tareas
(25 de diciembre de 1947), Obras Escogidas, t. IV.

Al magisterio democrático de la CNTE
A la base trabajadora magisterial que se organiza y lucha
A las organizaciones democráticas y revolucionarias

Estamos iniciando el Paro Nacional Magisterial por acuerdo de las estructuras de dirección nacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Este Paro, cuyos objetivos esenciales son la abrogación de la mal llamada “reforma educativa” y contra la represión, se presenta en un contexto  político donde los trabajadores de la educación desde las bases a nivel nacional –independientemente del desarrollo desigual de las capacidades de organización y lucha de cada contingente- tienen la irrenunciable tarea de elevar el perfil de la movilización misma, rompiendo con el viejo esquema de esperar las determinaciones de las “vacas sagradas” o los “sabelotodo de escritorio” que ni están activos físicamente en el Paro ni coinciden tampoco con el sentir y la legítima aspiración de la base trabajadora que de Chiapas a Sonora plantea con fuerza pasar de las consignas de agitación a las consignas para la acción.

Es correcto. La base trabajadora sabe que no basta luchar desde un perfil eminentemente gremialista contra la mal llamada “reforma educativa”, sino que es preciso dotar de un perfil y contenido clasista a esta gran jornada nacional de lucha como Paro Nacional Magisterial, llamando a construir la unidad en la acción entre las diversas formaciones del pueblo en lucha. Esto representa direccionar nuestras consignas y nuestras acciones contra todo el paquete de reformas (contra-reformas) y el conjunto de políticas antipopulares del régimen, mismas que durante todo este sexenio que termina nos fueron impuestas a bayoneta calada de manera literal tras la aprobación de la Ley de Seguridad Interior que permite dar aplicación sin reservas a las 11 contra-reformas y las diversas leyes que el imperialismo ha dictado desde el congreso federal en contra del proletariado y los pueblos de México.

Es decir: en lugar de llamar a luchar solo por la abrogación de la “reforma educativa”, debemos reorientar la consigna por ¡ABAJO LAS POLÍTICAS ANTIPOPULARES DEL RÉGIMEN!, como consigna para la acción, acompañada de las luchas de los sectores populares que resisten los embates de estas políticas específicas, buscando con ello el respaldo y sumatoria cada vez más amplia del pueblo trabajador.

La base también entiende que la represión ha escalado a la par de la fascistización del régimen, y por lo mismo ya no se trata solamente de una represión sistemática contra los elementos más activos en la lucha magisterial, sino de toda una política de terrorismo de estado, que justamente caracteriza al fascismo y busca el aislamiento y exterminio del movimiento democrático y revolucionario de la clase trabajadora, el campesinado pobre y las capas más profundas de la población. De ello dan cuenta los levantones, las detenciones arbitrarias, los desplazamientos forzados de pueblos y comunidades enteras, las desapariciones y asesinatos de activistas y compañeros del movimiento en general. A ese mismo fin responden los retenes y cercos policiacos, con policías estatales y federales, que en diversas entidades y la capital del país, pretendían impedir el arribo de los diversos contingentes de la CNTE en el marco del estallamiento del Paro Nacional Magisterial y la movilización en la Ciudad de México.

A la par de ello, la guerra contra el pueblo (organizado y no organizado) continúa en aumento y se desarrolla desde el aparato oficial y extraoficial de los distintos niveles de gobierno, particularmente con el fenómeno del narcotráfico y el uso de grupos parapoliciacos y paramilitares, lo que pone en riesgo cada vez más alto a la población, constituida principalmente de obreros, empleados, campesinos pobres, mujeres y jóvenes del pueblo, en fin: las masas populares, a quienes su salario, su hogar, su trabajo, su tierra, su integridad, su libertad o su vida, les están siendo arrebatadas ante el caótico escenario que se vive tanto en el medio urbano como en el medio rural a nivel nacional.

Es decir: en lugar de llamar a luchar solamente contra la represión que padece el movimiento, debemos reorientar nuestra consigna por ¡ALTO AL TERRORISMO DE ESTADO Y LA GUERRA CONTRA EL PUEBLO!, como consigna para la acción, acompañada de la denuncia y las luchas específicas de cada sector o referente, buscando con ello atraer a cada vez nuevos y más amplios sectores del pueblo que están viviendo día a día la violencia creciente por parte del viejo estado burgués-terrateniente, fascista y enemigo de toda libertad y derechos del pueblo.

La cereza en el pastel en todo este contexto es el circo electorero del régimen que ha generado nuevas y más profundas contradicciones interburguesas, polarizando los campos entre burguesía compradora y burguesía burocrática, dividiendo también a esta última y desnudando su alianza con el latifundio. También en este aspecto, la violencia oficial y extraoficial ha escalado con los asesinatos de candidatos y operadores de todos los partidos en diversas entidades de la república, observándose de fondo intereses diversos, llámese la lucha entre grupos criminales antagónicos que tienen cooptadas distintas estructuras y candidaturas de los partidos de la burguesía, o bien ahí donde el caciquismo recalcitrante se refleja con mayor fuerza como expresión del latifundismo.

La gerencia para la administración del viejo estado está en disputa, y esta vez pareciera que las partes en pugna no logran conciliar posiciones, por lo que cada una de estas voltea la mirada hacia su amos imperialistas, buscando sus favores y pidiendo el veto hacia sus adversarios; algunos con posiciones poco más dramatizadas o histriónicas que otros, pero todos bajo la misma vocación servil y dependiente hacia el imperialismo.

Es claro que el viejo estado sabe que el país huele a pólvora, y no solamente por el aroma que destila su falsa cruzada contra el crimen organizado o su natural odio de clase hacia las masas populares, sino principalmente por la agudización de la crisis del capitalismo burocrático, arrinconando a los explotados y oprimidos ante la disyuntiva histórica: revolución o barbarie.

Ante este escenario, el Paro Nacional Magisterial cumple funciones de referente para jalonar y construir la unidad real, como unidad para el combate, ya no solo del gremio de los trabajadores de la educación, sino del pueblo trabajador. Por supuesto que la CNTE tiene la autoridad histórica dentro del movimiento sindical y popular para convocar a este proceso de unidad en la acción, y justamente por ello, la base trabajadora debe retomar con firmeza los principios que sustentan al magisterio democrático, rompiendo con el cretinismo parlamentario y el colaboracionismo de clase como expresiones del oportunismo, el reformismo y el revisionismo al interior del movimiento.

Existen claramente algunos requisitos que nos serán indispensables (tanto al magisterio democrático como al conjunto del movimiento)  para materializar esta unidad.

·         Construir la unidad al calor de la lucha misma bajo objetivos en común, lo que permite probar y valorar la disposición y compromiso de cada formación dentro del proceso.

·         Perfilar esta unidad más allá de los foros o encuentros amplios del movimiento, sino principalmente en las calles, permitiendo evaluar sus alcances y cumplimiento de objetivos a corto y mediano plazo.

·         Desarrollar esta unidad a la par de la confianza en las fuerzas del movimiento y las fuerzas del pueblo, haciendo recíproca esta, lo que significa acuerpar a los sectores populares que hasta el momento no están organizados ni movilizados.

Todo esto nos lo enseña el Presidente Mao Tse Tung al hablar sobre los métodos de dirección y la línea de masas que debemos construir: “resumir las ideas de las masas y llevarlas luego a las masas para que éstas perseveren en ellas y las traduzcan en acción, y, de esta manera, formular ideas correctas de dirección”.

En esa tesitura, pensamos que el Paro Nacional Magisterial es la oportunidad perfecta no para “elevar la interlocución” o “reinstalar la mesa de diálogo al más alto nivel” (lo cual puede ocurrir o no); sino esencialmente retomar la lucha contra el régimen, construyendo una auténtica plataforma de unidad política nacional entre las fuerzas democráticas y revolucionarias del movimiento, convocando también al pueblo no organizado ni movilizado para ponerlo en marcha, más allá de las reivindicaciones gremialistas o coyunturales que pretenden imponernos el reformismo y el oportunismo de todo pelaje.

El porvenir del movimiento magisterial y del movimiento popular atraviesa por un momento importante; su reorganización y rearticulación son fundamentales para continuar la lucha de clases, independientemente del resultado electoral del próximo 1° de julio (con el que apasionadamente se ilusionan los reformistas). Debemos recordar desde la base trabajadora, que ningún partido burgués ni ningún candidato podrán transformar la situación en que nos debatimos las masas populares explotadas y oprimidas en las ciudades y los campos. ¡Las elecciones no son la solución, la solución es la revolución! y México requiere una Revolución de Nueva Democracia que destruya la base material del latifundismo y el capitalismo burocrático, que rompa las ataduras hacia el imperialismo y que impulse la Revolución Proletaria construyendo el Socialismo.

En ese sentido, una vez más el Presidente Mao Tse Tung nos enseña al respecto: “el pueblo, y solo el pueblo, es la fuerza motriz que hace la historia mundial”. 

¡Viva el Paro Nacional Magisterial!
¡Viva la CNTE!
¡Viva la unidad de las fuerzas democráticas y revolucionarias del pueblo!

¡Abajo las políticas antipopulares del régimen!
¡Alto al terrorismo de estado y la guerra contra el pueblo!
¡Ernesto Sernas García, presentación con vida!

¡Con el Sol Rojo, el pueblo vencerá!
¡Que los trabajadores gobiernen la patria!
CORRIENTE DEL PUEBLO SOL ROJO

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