miércoles, 27 de junio de 2018

EE.UU. barbarie y fascismo contra los inmigrantes


Las imágenes de niños y niñas enjaulados taladran nuestra mente, las mismas dieron la vuelta al mundo tras evidenciar en audios y videos las condiciones infrahumanas y carcelarias en que tiene el gobierno imperialista de Donald Trump a niños y niñas inmigrantes, separados de sus padres en centros de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), guardia fronteriza y campos de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA).
Son imágenes oscuras y llenas de barbarie que nos traen a cuenta los campos de concentración y exterminio Nazis, las cárceles del fascismo sionista de Israel en medio de la ocupación militar contra el pueblo palestino, las mazmorras medievales del fascismo de Erdogan en Turquía.
Imágenes cada vez más cercanas a la situación de las masas proletarias y populares de América Latina, convertida en patio trasero del imperialismo yanqui que hoy ha decidido implementar campos de terror y exterminio contra los inmigrantes llamando “tolerancia cero” a su cruzada de odio contra los pueblos de Latinoamérica que día con día intentan cruzar la frontera Norteamérica para huir de la violencia que impera en sus países o conseguir empleo para no morir de hambre.
La tragedia, lejos de terminar, se intensifica. Sin el menor tiento los niños y sus familias fueron trasladados a Texas, Arizona, Washington, entre otras entidades de los EE.UU. Pese a las resolución de un Juez Federal, las y los niños inmigrantes aún permanencen lejos de sus padres.
Los datos concretos de la barbarie.
El fascismo no deja de representar un jugoso negocio para la oligarquía como tabla de salvación ante la crisis general del imperialismo, quién ahora lucra con las mismas detenciones de los inmigrantes y exige al ICE redadas masivas de inmigrantes latinoamericanos, incluidas de mexicanos y sus familias.
GEO Group y Corrections Corporation of America (CCA), son 2 compañías que operan 120 de las 200 cárceles privadas que existen en los Estados Unidos, las cuales estiman que han obtenido ganancias por cuatro mil millones de dólares en estos 2 años.
319 millones de dólares fueron pagados por el ICE, de acuerdo con información presentada por la organización Freedom for Inmigrants en su portal web.
Solo en Texas, las 2 empresas operan 7 cárceles y ya construyen otros espacios de detención, esto ante la política fascista de Donald Trump, de “tolerancia cero” pues más de 100 mil indocumentados han sido detenidos en ese estado.
El gobierno paga 145.35 dólares al día por cada prisionero, más servicios adicionales que se generen de los mismos. De acuerdo a testimonios de las familias de los inmigrantes, los carceleros extorsionan a los internos en llamadas telefónicas, servicios, comida, etc. desde 1983 opera este centro de detención privado en Houston, Texas.
Otras empresas lucran también con la necesidad y la pobreza, además de ser carroñeros inmisericordes de la desgracia humana. En ese rango están las llamadas “casas de préstamo”, las cuales cobran el 10 por ciento sobre el valor del préstamo, además de 500 dólares para gastos de investigación y despachos migratorios que “gestionan la libertad bajo fianza” del detenido, el cual deberá pagar por una tobillera que monitorea su localización, la cual deberá de pagarse a la empresa BI Incorporated, filial de GEO Group.
El sueño americano se empieza a convertir en pesadilla, regresar a sus países es una sentencia de muerte por la narco tiranía o las pandillas criminales al servicio del poder burgués-terrateniente de cada país semicolonial. De drama pasa a tragedia cuando las detenciones en “La Perrera” derivan en situaciones de motines por el control de las prisiones o las condiciones insalubres en que se encuentran dichas cárceles.
El número de detenciones ha aumentado, confirmado por el mismo secretario de defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, quién anunció ante los medios de comunicación oficialistas el uso de dos bases militares en Texas “para albergar migrantes”, o más bien: para detener, clasificar e investigar los orígenes de los migrantes (llámese niños o adultos) “para no poner en riesgo la seguridad nacional”. Las bases como Fort Bliss, ubicada en las afueras de El Paso y de la Fuerza Aérea Goodfellow, en Texas dan cuenta de este mecanismo de control fascista.
Los inmigrantes, la construcción del muro fronterizo, la política de “cero tolerancia” y la economía de guerra (interior y exterior) forman parte de la agenda del fascista-guerrerista Donald Trump, en plena campaña de relección, la cual podría ganar ante el apoyo de los odios y las fobias de una minoría anglosajona que sigue sosteniendo con el modelo económico del capitalismo-imperialista, soportado por la bota militar intervencionista en distintas regiones del mundo explotadas y sometidas a este.
Las masas de América Latina y su disyuntiva histórica.
El fascismo se ha apoderado de la sociedad norteamericana quien se encierra en sus mismas fronteras y pretende dar lecciones de moralidad y de guerra a quien ose meterse con su política interna y externa como policía y carcelero mundial, ahí tenemos a Guantamo en Cuba, Abu Grahib en Irak, y muchas cárceles legales e ilegales en territorios “libres” y ocupados de diversas regiones del mundo.
La bestia yanqui imperialista ofrece cárcel, persecución y muerte para toda aquella persona que amenace el American Way On life, sea niño o adulto, mujer u hombre.
La guerra de rapiña como institución imperialista continúa su “cauce normal” como guerras de ocupación en países de oriente próximo y medio, guerras de nueva generación con ejércitos mercenarios, subcontratados y/o privados para magnificar y desbordar conflictos que faciliten la “legal intervención” del imperialismo para el control y reparto de nuevos territorios, así como las guerras de baja intensidad y contrainsurgentes como las que se desarrollan en México y varios países de América Latina. Todas estas son guerras contra el pueblo, auspiciadas, promovidas, controladas, dirigidas y orquestadas por el imperialismo norteamericano como súper potencia hegemónica mundial, y representan el preludio de una nueva conflagración imperialista internacional como carnicería de los pueblos que solo podrá ser barrida con guerras populares dirigidas por Partidos Comunistas pertrechados de la ciencia para la revolución proletaria: el marxismo-leninismo-maoísmo.
Ante este escenario, la crisis del capitalismo burocrático en los países semifeudales y semicoloniales de América Latina se desborda, llegando a situaciones verdaderamente inconmensurables como está ocurriendo con el narco gobierno de Juan Orlando Hernández en Honduras, y más específicamente con el narco gobierno en salida de Enrique Peña Nieto en México, ambos países donde las desapariciones forzadas, las detenciones por motivos políticos y el asesinato de opositores se cuentan ya por decenas de miles.
La migración y el desplazamiento forzado de miles de personas en México y Centro América, generan en las masas depauperadas y azotadas por el viejo estado y sus bandas criminales la necesidad de buscar una vida aparentemente mejor para sus familias. Un gran número de familias provenientes de México, Honduras, Salvador, Nicaragua, Guatemala, entre otros, han solicitado visas por razones humanitarias o asilo político, por la enorme descomposición de esas naciones.
Estos y otros países de la región ya han sido militarizados por las burguesías criollas, asesoradas por el imperialismo yanqui. Paralelamente, las violaciones a los derechos del pueblo son tales que los propios organismos internacionales del capital como la ONU y la CIDH se han pronunciado al respecto, temiendo que la crisis se desborde y pase del temor de las masas a la rebelión contra sus opresores.
La crisis general del capitalismo burocrático en cada uno de estos países, -cuya característica semifeudal y semicolonial condicionan la actitud de los distintos gobiernos en turno como gerencias que administran los negocios comunes de las clases parasitarias en el poder- hace insoportable la vida de las masas populares en cada uno de ellos y generan precisamente fenómenos sociales como la migración forzada, pero también el deseo de rebelión que tiende a crecer de manera desigual pero inevitable en la geografía latinoamericana, lo cual se observa en estallidos espontáneos, a veces con poca o nula capacidad de extenderse geográfica y políticamente y otras con grandes potencialidades de prender en la seca pradera.
Los gobiernos lacayunos de las burguesías criollas de América Latina, uncidos al carruaje imperialista de los Estados Unidos, no parecen inmutarse ante la barbarie que sus amos imperialistas han desatado en cacería de brujas contra los trabajadores inmigrantes y sus familias. Los altos funcionarios de estos gobiernos títeres declaran, como el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Videgaray: “que no es para tanto”.
En respuesta, las protestas populares en embajadas norteamericanas no se han hecho esperar en México y otros países.
Las masas proletarias y populares salen a las calles, guiadas por su instinto y odio de clase, indignadas por las imágenes de crueldad hacia los niños y niñas latinoamericanos que están siendo arrestados, arrancados de sus padres, encarcelados y segregados en campos de extermino yanqui. Pero los gobiernos serviles de América Latina responden con represión, con policías antimotines, con bayas metálicas, gases lacrimógenos y detenciones contra los manifestantes.
Las condiciones específicas de vida para las masas que se desarrollan en los diversos países de América Latina, hacen que la región entera huela a pólvora, y será en su eslabón más débil donde se concreten las condiciones de una situación revolucionaria para el estallido violento contra el viejo estado y el imperialismo.
Ahí donde los explotadores no puedan seguir gobernando como lo han hecho hasta ahora, ahí donde las masas no puedan ni quieran seguir soportando como lo han venido haciendo, y principalmente ahí, donde el elemento consciente del proletariado asuma su rol de vanguardia organizada (partido comunista) al frente de la clase obrera (fuerza dirigente) y del campesinado pobre (fuerza principal), junto a las capas más profundas de la población, habrá de sobrevenir una nueva ola de revolución democrática agraria y antiimperialista, para pasar a la revolución proletaria socialista.
¡Será rebelión o muerte! ¡Socialismo o barbarie! La disyuntiva ante el proletariado y las masas profundas de América Latina.
Conclusiones.
Curiosamente en los países semicoloniales de América Latina los paladines de la democracia y del llamado “mundo libre” guardan silencio ante esta situación, mirando indignados hacia Venezuela o Cuba, cuando en el siglo pasado se desgarraban las vestiduras, urdían conflictos y complots económicos contra la antigua República Democrática de Alemania, donde veían en el muro de Berlín una amenaza a la paz mundial.
En la historia reciente también existen otros muros donde estos campeones de la libertad guardan silencio, como el colocado por Israel en asentamientos palestinos, el de Marruecos con la Republica Sarahui, la valla de Melilla que separa España con Marruecos.
La gran puesta en escena del muro incólume, aséptico y antinmigrantes en la frontera de Estados Unidos con México, lo ha generado la bestia yanqui imperialista y responde a su ambición desmedida de controlar el flujo migratorio y presionar a los países dependientes para poder saquear sus recursos naturales como el petróleo, oro, agua, entre otros, contando con el apoyo de gobiernos títeres y cómplices de Genocidio.
Nosotros pensamos que todos quienes olvidan o fingen olvidar los campos de concentración en Auschwitz, en Polonia, Buchenwald, Dachau, entre otros en los años 40 del siglo pasado, son los mismos que olvidan la universalidad de la contradicción como ley fundamental de la dialéctica.
Es totalmente claro, el imperialismo –con el beneplácito de sus lacayos- puede erigir muros, militarizar fronteras, tecnificar sus aparatos de represión e inteligencia, modernizar la guerra y diversificarla, construir cárceles y campos de concentración, llenas las fértiles tierras ocupadas de cadáveres… Pero deben tener en cuenta que las rebeliones se incuban precisamente ahí donde hay opresión.
Nuestros hermanos y hermanas inmigrantes forman parte de las capas más profundas del pueblo trabajador en los EE.UU. su situación “ilegal” y su rol dentro de la producción social les coloca en una situación potencialmente revolucionaria. El imperialismo yanqui lo sabe, y por ello los criminaliza, persigue, reprime, detiene y deporta… esta masa de trabajadores inmigrantes puede llenar de sorpresas y malestares el vientre de la bestia yanqui imperialista.
Nuestra organización se suma al repudio internacional contra el muro y los campos de exterminio fascista que el gobierno imperialista de los EE.UU. ha impuesto contra los trabajadores inmigrantes que han debido cruzar la frontera, no para delinquir, sino para trabajar.
Llamamos a la solidaridad y la unidad en la acción de las organizaciones democráticas nacionales, binacionales e internacionales de los trabajadores para ejercitar acciones en común y simultáneas en contra de estas medidas fascistas que están afectando de manera irreversible la integridad física y emocional de los hijos de la clase trabajadora, recluidos y segregados en estos campos de exterminio.  
¡Abajo el muro imperialista!
¡Libertad a los trabajadores inmigrantes y sus familias!
¡Abajo el gobierno fascista-imperialista de Donald Trump!
¡Muerte a la bestia yanqui imperialista!
¡El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel!
¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Con el Sol Rojo, el pueblo vencerá!
¡Que los trabajadores gobiernen la patria!
CORRIENTE DEL PUEBLO SOL ROJO
COMITÉ CENTRAL







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