viernes, 1 de diciembre de 2017

MÉXICO: EL RECHAZO A LA LEY FASCISTA DE SEGURIDAD INTERIOR.



  



La odiosa Ley de Seguridad Interior fue aprobada el día de ayer (29 de Noviembre de 2017), primero en la comisión de gobernación con 18 votos a favor por el PRI, PVEM, PANAL, PES y una diputada del PAN, contra la coalición parlamentaria de derecha PAN, PRD, MC y la socialdemocracia de MORENA con 13 sufragios en contra.

La iniciativa ha sido condenada por organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos, académicos e intelectuales progresistas, además de organizaciones revolucionarias y movimientos sociales de izquierda por representar un modelo fascista de seguridad, que es continuidad de la guerra de baja intensidad y la guerra de persecución contra el pueblo e lucha, disfrazada de combate al crimen organizado. Esto no es nuevo, y se vio generalizado por Felipe Calderón con resultados funestos.

El aumento en las violaciones a derechos humanos como las ejecuciones, los desplazamientos forzosos, la tortura, las detenciones por motivos políticos, etc. muestran cuan grave es, además de la existencia de un estado represivo y policial, la fascistización y el endurecimiento del mismo, militarizando el país y la economía soltando la bota militar sobre el cuello del pueblo trabajador.

Y es que el asunto va más allá de la existencia o no de un “un marco legal que regule las funciones de las fuerzas castrenses en el país”; incluso va más allá de los denominados “derechos humanos”, porque es claro que las clases dominantes (que también forman parte de la humanidad) no violentarán sus propios derechos a la integridad, al patrimonio, a la propiedad y al poder… sino que habrán de socavar aún más los derechos del pueblo trabajador.

El bodrio de Ley de Seguridad Interior ha estado en el ojo del huracán por ser un modelo regresivo, ineficiente que a larga demostrará que fue hecha para contener la presión social contra el viejo estado, y sobre todo, para alistar a todas las estructuras del estado burgués-terrateniente para la guerra contra el pueblo, pasando entonces a la guerra de aniquilamiento contra los opositores del régimen.

Es claro que el viejo estado no se desgasta por sí mismo como piensan ilusamente los reformistas y revisionistas de todo pelaje, que hablan de transformación de la sociedad con miedo a llevarlo a cabo, esperando simplemente que un día “el estado caiga” por su propio peso. ¡Eso jamás va a ocurrir!

Esto lo demuestra la orden directa del gerente en turno de la burguesía y el imperialismo, Enrique Peña Nieto, quien desde Los Pinos mandató la aprobación de esta ley a modo sin discusión de fondo, solo con posicionamientos a favor o en contra, demostrando una vez más ante el pueblo mexicano que la separación de poderes y la democracia burguesa solo es parte de la ficción literaria de la clase que detenta el poder.

249 votos a favor por parte del oficialismo encabezados por el PRI y satélites contra 114 de la coalición derecho-reformista, con 47 abstenciones en una sesión larga en San Lázaro y con la chicanada de último momento de subirlo al pleno sin respetar su misma reglamentación del congreso burgués, ya que la premura es evidente tras la instrucción presidencial de omitir argumentos y obviar los propios con tal de suspender las garantías individuales y sociales, para contener o reprimir escenarios futuros de algidez popular ante el escenario electoral donde las cuentas en los sufragios pueden orillar al nuevo fraude-imposición, pero también al hartazgo, el boicot y a rebelión del pueblo en lucha.

En la sustitución oficiosa de palabras, literalmente aparece en escena “Perturbaciones del Orden Interno o Interior”, caracterizando a los sujetos activos de “Perturbadores”, justifica y mandata a los policías y militares con acciones a su propio criterio y a discreción, sin necesidad de confirmar o no las hipótesis, bastará con ser sospechoso para poder ser víctima del terrorismo de estado, esta vez de forma “constitucional”.

Los recursos serán ejercidos de forma discrecional, sin controles eficaces ni licitaciones bajo el argumento de seguridad nacional.

Laxa y apresurada, con fines represivos y tufos electorales, con dedicatoria y apellido para todos los opositores al régimen, desde las formaciones democráticas y revolucionarias hasta los propios socialdemócratas ingenuos que no entienden un carajo lo que está pasando en el país mientras suspiran rumbo al 2018. Ya en lo que respecta a los derechos humanos, veremos más hechos como los documentados en los casos Nochixtlan, Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingan, etc.

En el juego perverso del petate del muerto y la chantajología de estos sujetos de marras se consuma un capitulo para sacar a la bota militar a las calles para combatir a los desarrapados e inconformes. La numerología aumenta más de 120,000 mil muertos en esta guerra irregular y de baja intensidad contra el pueblo pobre.

Los órganos internacionales como la misma ONU-DH, entre otros quedaron atónitos ante el cuadro descompuesto de la narco violencia y de leyes a modo de los grupos de interés compuestos por las diversas facciones de la burguesía, los latifundios y el imperialismo, principalmente el norteamericano.

La pequeña burguesía en torno a la manifestaciones para defender los derechos del pueblo, aúlla su carácter de pacifismo a ultranza, cuando en la última década vemos cuando le es incómodo a la burguesía burocrática, contrata y entrena paramilitares, y ahora a mercenarios para reventar ajustar cuentas de forma terrorista contra el pueblo y justificar la represión y el uso contundente del ejército y la marina.

La tarea pendiente es la unidad en la acción de todos los grupos antifascistas y democráticos para defender los derechos del pueblo, comenzar a generar escenarios de oposición contra estas políticas de militarización y fascitización del régimen, pero no será llamando a votar y a buscar salidas facilonas en las urnas como habremos de lograrlo, sino en las calles, con demostraciones de combate y lucha callejera, en unidad con todas las fuerzas del pueblo que deseen atreverse a escalar las alturas.

¡Rechazo total a la Ley de Seguridad Interior!
¡Fuera militares de nuestras calles, plazas y pueblos!
¡A construir el Frente Único de los Trabajadores y los Pueblos Contra el Capital y el Imperialismo!

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