jueves, 17 de agosto de 2017

¡Impulsar y desarrollar la lucha contra el imperialismo yanqui!



La bestia yanqui imperialista muestra (una vez más) su rostro sanguinolento con las recientes declaraciones de agresión e intervención militar contra Venezuela y Corea del Norte realizadas en días pasados; declaraciones que nos recuerdan que este rostro sanguinario es el mismo de siempre y evoca pasajes de su historia belicista y colonialista como gendarme mundial y súper potencia imperialista.

¿Quién siendo antiimperialista podría olvidar El genocidio en Corea de 1950 a 1953 y Vietnam de 1955 a 1975, la frustrada invasión en Cuba en 1961,  las guerras de agresión en Oriente Medio, desde la llamada Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991), hasta las Guerras de Ocupación en Irak, Afganistán, Yemen, Pakistán, etc. desde los inicios del siglo XXI a la fecha, sin dejar de mencionar su odioso intervencionismo en conflictos bélicos (por no citar los llamados conflictos “diplomáticos”) como los desarrollados en Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Chile, Haití, Panamá, Yugoslavia, Polonia, Bosnia y Herzegovina, Libia, Líbano, Marruecos, Turquía, Filipinas, Siria, Sudán, Somalia, Egipto, desde el último cuarto del siglo XX a la actualidad?

La llegada de Donald Trump a la presidencia de los EEUU no trajo consigo nada nuevo, puesto que la doctrina del viejo estado norteamericano siempre ha sido la misma: la guerra de rapiña como institución del imperialismo.

Tampoco es reciente la presencia de las hordas fascistas en las calles de los Estados Unidos, como el Ku Klux Klan, Naciones Arias o Identidad Cristiana que el pasado 12 de agosto arrebataron la vida de la trabajadora Heater Heyer de 32 años de edad, misma que participaba en la manifestación antifascista de Charlottesville y que era militante del Sindicato Internacionalista IWW.

Tampoco es nueva la altanería del gobierno estadounidense y su actitud humillante hacia los migrantes indocumentados de Latinoamérica, Asia o África.

Ni siquiera la politiquería chovinista y de “gran potencia” que asume el viejo estado imperialista norteamericano, pues como ya antes hemos dicho: todo su discurso sobre comercio exterior, tratados internacionales, política migratoria, seguridad interior y exterior, etc. es justo el discurso del fascismo en la vieja Europa, acuñado en el siglo XX.

¿Qué de nuevo tiene Trump que pueda sorprender al mundo?

¡Nada, absolutamente nada!

Lo único sorprendente en verdad es la falta de una política internacional antifascista y antiimperialista que logre unificar en la práctica a todos los sectores proletarios y populares, así como sus organizaciones gremiales, sociales, políticas, etc. junto a otros sectores sociales progresistas y democráticos para enfrentar, contener y derrotar la política de agresión de la bestia yanqui imperialista que pretende desatar una nueva conflagración internacional como carnicería de los pueblos en la lógica de imponer un nuevo reparto del mundo en aras de saciar sus propios intereses y maximizar sus ganancias.

En México hace falta que los referentes de unidad nacional que de forma específica asumen ejes aglutinadores de justicia como la libertad de los presos y procesados políticos, la presentación con vida de los desparecidos, el castigo a los asesinos materiales e intelectuales de las víctimas del terrorismo de estado, así como la lucha contra las llamadas “reformas estructurales”, los megaproyectos y la agresión a los pueblos, comiencen a impulsar la formación seria y programática de un Frente Antiimperialista y Antifascista que asuma posiciones de clase y revolucionarias en la perspectiva de la Liberación Nacional y la transformación profunda de la sociedad, en donde el programa histórico del proletariado y el campesinado pobre (la Revolución de Nueva Democracia y el Socialismo) puedan ser debatidos y enarbolados para la acción revolucionaria e insurreccional de las masas populares.

Desde una perspectiva de clase proletaria no hay quién pueda oponerse a ello, salvo acaso los renegados de la revolución y los apóstoles del reformismo y el revisionismo.

Pero ya antes el Gran Lenin habló sobre esta situación: “la lucha contra el imperialismo es una frase vacía y falsa sino va indisolublemente ligada a la lucha contra el oportunismo”.


¡A impulsar y desarrollar la lucha antiimperialista!
¡Muerte a la bestia yanqui imperialista!

Corriente del Pueblo Sol Rojo

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